Cristo la Simiente, Cristo El Mediador

Gálatas 3:15-22

Hay conversaciones que es mejor tenerlas mientras estamos en vida. Los abogados continuamente nos lo recuerdan; “dejen todo claro antes de morirse para que luego no haya problemas”.

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Nada crea más tensión en una familia que no saber cuál era la intención de uno que ha muerto, en relación a como deseaba que se condujera su funeral, la distribución de los bienes o la crianza de los hijos.

En más de una ocasión, en momentos como esos he escuchado la frase “eso es lo que él(a) hubiera querido” o “eso es lo que él(a) quería”.

Ese es el argumento de Pablo en estos versos. Ya Dios ha dicho en blanco y negro lo que él quiere y no hay nada que pueda cambiar eso.

El tono de los versos nos indica lo intensa que ya estaba la situación. Los “agitadores” seguían insistiendo y se parecían a las personas en un funeral que quieren introducir su propia agenda cuando esa no era la intención o deseos del fallecido.

El deseo de los que se oponían a Pablo era que hubiera un fuerte Israel étnico sin ninguna relación con los gentiles. La apelación de su caso ellos lo estaban haciendo con algo que parecía que estaba de su lado; la ley, después de todo Dios se la dio a Moisés.

El contra argumento de Pablo es, si los términos del pacto ya están cumplidos, nada lo puede cambiar, por lo tanto, la ley tenía que tener un propósito totalmente diferente al que ustedes le asignan.

Verso 15

Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

¿Qué verdaderamente era lo que Dios quería?

Bueno Dios quería una sola cosa, que Abraham tuviera una sola familia en la tierra, que consistiera por un grupo que fuera definido no por raza o parentela sino por la fe.

Esta es la aplicación que Pablo le da a Génesis 12 y 15, y en estos versos él lo desarrolla con más profundidad.

La fuerza de lo que Pablo está presentando se encuentra una vez más en el principio de la representatividad. Para Pablo, el Mesías, era el representante de esa familia, lo que se le prometió a él, era también para los suyos.

Verso 16, Aquí él lo llama “la simiente”.

Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

Esa familia que Dios quería estaba “en el representante”, el cual era Cristo. Esto fue lo que el testador dejo en su testamento y nada en el cielo ni en la tierra lo podía cambiar. Mucho menos la ley que vino mucho más tarde.

Verso 17

Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

Entonces, ¿Cuál es el propósito de la ley?

Buena pregunta, y la respuesta es mejor.

Verso 19

 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

Préstale atención, “la ley fue añadida a causa de las transgresiones”. La ley fue una intervención necesaria que se dio entre la promesa y su cumplimiento.

El ley no es mala, por el contrario, es buena, santa y justa. Pablo está claro que toda la humanidad está en pecado y bajo el juicio de Dios. Pero, el también estaba claro que Dios llamo a Abraham para que eventualmente a través de su familia, el remedio se encontrara para toda la humanidad, incluyendo la creación misma.

El problema estaba en que esa familia era parte de la raza humana que tenía el problema. Es como decir, los que tenían la solución también eran parte del problema. Los doctores estaban infectados con la enfermedad. ¡Y ahora quien podrá ayudarnos! En este caso no es el chapulín colorado, sino que ya esto Dios lo tenía determinado.

¿Qué tenía que suceder?

Los doctores mismos tenían que ser puestos en tratamiento hasta que la medicina que ellos tenían pudiera ser aplicada. Si la medicina se aplico y sano la enfermedad, seguir insistiendo en el tratamiento es absurdo.

La ley fue dada “por causa de las transgresiones”, una transgresión no es solo un pecado sino la violación de una ley. La ley fue dada por un tiempo hasta que llegara la familia que se había prometido la cual estaba “en el Mesías”.

La ley no solo fue dada por medio de los ángeles (una forma de decir que la ley fue dada por Dios, por lo tanto, es buena, santa y justa) sino también por medio de un mediador, Moisés.

Pero Moisés, no podía ser el mediador a través del cual Dios creara una sola familia como siempre él quiso, pero Dios es uno y por lo tanto el desea una sola familia.

Verso 19-20

Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.

En sí misma la ley hubiera creado dos familias (Israel y los Gentiles que creyeran) Si esto fuera así, los diferentes creyentes en el mundo fueran definidos por su raza u origen étnico. Esta no es la intención de Dios.

Para enfatizar el punto Pablo dirige su presentación con otra pregunta.

¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios?

La respuesta:

Verso 21

En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

El problema no es con la ley, sino con la condición de la familia de Abraham. Ellos al igual que la humanidad eran pecadores, y destinados a la muerte. Si la ley hubiera podido tratar con ese problema, la promesa se hubiese cumplido y el pacto se hubiera establecido.

La ley no tuvo ese efecto. Era temporera. Fue dada como un guía, un maestro. Cumplió su propósito a perfección. Fue vigente hasta el momento cuando Dios finalmente cumplió la promesa.

Gálatas 4:4-5

 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

¿Cuándo cumplió Dios la promesa?

No fue a través de la ley, sino a través de la fidelidad del representante, Cristo. El no vino a abrogar la ley sino a cumplirla y cuando el la cumplió toda su familia la cumplió en el. En él se cumplió la promesa, no para un grupo étnico solamente sino para todo el que cree, sea este Judío o Gentil.

Romanos 3:21-26

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Esa era la intención original, una sola familia sobre la tierra, la cual la marca distintiva era su fe. Esa familia ha sido creada en Cristo. Los gálatas, los puertorriqueños, colombianos, hondureños, salvadoreños, guatemantecos, dominicanos, peruanos, argentinos, chilenos, brasileños, africanos, europeos, asiáticos, americanos y todo los que no he mencionado han venido a ser parte de esa familia por una sola razón, por su fe en Jesús como el Cristo y el Señor. No necesitan nada más para ser parte de la familia y tener derecho a la herencia.

Es más, volver atrás para vivir bajo la ley es caer de la gracia. Esto quiere decir que si tu justicia no es Cristo, sino tu moral, buen comportamiento, tu fidelidad a tu religión, costumbres, tradiciones, cualesquiera que sean – dice Pablo, de la gracia habéis caído y por demás murió Cristo. (Gálatas 5:3-4)

Estos versos son muy ricos en contenido para agotarlos en solo un artículo. Sin embargo, esto es una lección que todos necesitamos aprender. También nos ayuda a saber cómo leer el Antiguo Testamento desde el Nuevo Pacto en Cristo.

El Antiguo Testamento fue inspirado por Dios, es a lo que se le llama en el Nuevo Testamento, las Escrituras. Es una ignorancia decir que no es necesario, o que no sirve ningún propósito.

Lo que es importante entender es que todo lo que contiene señalaba a lo que vendría y lo que había sido prometido ya vino, por lo tanto, los medios, las sombras, las figuras, los ritos, las ceremonias, el santuario, la ley, los tipos, las profecías, las fiestas, las promesas fueron necesarias, eran buenas, Dios las dio, pero ya cumplieron su propósito.

Antes del próximo articulo lee estos versos medita sobre ellos y ora que el Señor te de entendimiento espiritual.

Gálatas 3:23-29

Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

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