Como Leer La Biblia Y No Confundirte – P. 2

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15

Para leer la primera parte de este articulo oprime aquí. La segunda pregunta que debemos hacernos cuando leemos la Escritura es, ¿A quien se está dirigiendo el escritor? ¿Específicamente, esta el pasaje dirigido a los que están bajo la ley o la gracia? ¿Está dirigido a los que conocen a Cristo o a los que no lo conocen?

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Un ejemplo de esto es:

Jesus le dijo a los fariseos, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.” (Juan 8:44) Eso fue para ellos, no es para ti porque tu perteneces a tu Padre, porque has nacido de nuevo.

Todo lo que está escrito en la Palabra es inspirado, pero no todo es una verdad presente. Esto debe ser obvio, pero para muchos no lo es. Muchas personas dicen: “Las cartas del Nuevo Testamento se escribieron exclusivamente para las iglesias, por lo tanto debemos hacer todo lo que dicen.” En realidad no es así.

Una de las cartas fue escrita a las “doce tribus de Israel en la dispersión” (Santiago 1:1) Otras se escribieron a individuos como Tito y Filemón. Quizás estas pensando que yo estoy diciendo que estas cartas no son relevantes – en ninguna manera. Son relevantes y podemos aprender mucho de ellas.

Lo que estoy diciendo es que todo tiene que ser “filtrado” por Cristo, y también considerar a quien se está dirigiendo el escritor. Santiago, por ejemplo, dice: !!Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. (Santiago 5:1)

Eso suena como malas noticias para los ricos. ¿Como aplicar este texto? ¿Cómo dividirías la palabra de verdad? Quizas dices, “Yo no soy rico, asi que esto no es para mi.” Pero, si estas leyendo esto en tu computadora o teléfono inteligente, o tu tableta de Apple, entonces, según las normas  globales, eres más rico que tres cuartas partes de la población mundial.

Entonces, ¿Cómo podemos entender estas palabras tan fuertes de Santiago? Cuando lees estas palabras en su contexto veras que Santiago no se está dirigiendo a los cristianos sino a:

  • un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida (Santiago 2:2)
  • los que le roban a los trabajadores y los explotan (Santiago 5:4)
  • los que le dan muerte al inocente (Santiago 5:6)
  • los que confían en las riquezas en vez de Dios (5:3)
  • los que blasfeman el nombre de Jesús (Santiago 2:7)

Según Santiago, personas como estas deben, “Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.” porque su dinero no los podrá salvar.

Otro pasaje interesante es 2 Pedro 2:1:2, “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.” Pero, en el segundo capítulo, Pedro habla de los que no dejan de pecar, cita a proverbios sobre los perros que vuelven a su vómito y da un aviso sobre retribución divina.

¿Se estará dirigiendo Pedro a las mismas personas? No. El se esta dirigiendo a los falsos profetas y maestros, aquellos que niegan al Señor que son esclavos de la depravación, y siguen el camino de Balaam. (2 Pedro:2:1,15,19)

¿Dónde están estos falsos profetas y maestros? Pedro dice: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina”. (2 Pedro 2:1)

En el capítulo 3:1 Pedro cambia el tono y ahora se dirige a: “Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento.”

Como ves la condenación de Pedro no es para los “amados”, sino para los falsos profetas y maestros que se habían infiltrado entre los hermanos. Este error lo podemos evitar si simplemente nos hacemos la pregunta, ¿a quién se está dirigiendo Pedro? Y la respuesta en el capítulo 2, es – “no a nosotros”.

Así, como estos ejemplos, encontrarás muchos otros más. Por lo tanto, en tu lectura bíblica debes incorporar esta simple regla de hermenéutica para dividir bien la palabra de verdad – siempre debes pregúntarte, ¿a quién está dirigiéndose el autor? No hacer esto es como tomarte la medicina de otro. La medicina es buena pero si no está recetada para ti, te puede hacer mucho daño.

2 Timoteo 2:15

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.


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